Para ser un buen docente debemos tener una buena formación
inicial, la identidad del docente se
constituye como una de las tareas específicas y críticas de los procesos de
formación inicial docente.
Las prácticas de enseñanzas son una excelente ocasión
para aprender a enseñar, para que los estudiantes sean capaces de analizar
críticamente los modelos de enseñanza que observan.
Debemos de estar siempre actualizados con las nuevas
tendencias y las nuevas tecnologías y buscar siempre estrategias que nos ayuden a mejorar nuestro
trabajo.
Las carreras deben tener técnicas pedagógicas apropiadas
para los alumnos de escuelas, multigrados y rurales. Para ello se impone que a
los estudiantes practicantes se les enseñe a aprender y a comprender, a
analizar y a reflexionar sobre la enseñanza.
Sobre todo para ser un buen docente tenemos que superar
la crisis de la identidad de maestros, esto nos devuelve la confianza en
nosotros mismos, mejorando nuestra condición de trabajo y da como resultado la
buena identidad.